Es evidente que después de nuestra muerte hay vida. Vida de otros, está claro. Y como dejar un legado es cosa de dinero y elegancia, hoy les propongo dos posibilidades que no son excluyentes. Ambos son posibles y, en ambos casos, existe una empresa que te puede prestar el servicio.
El primero de ellos, se trata de dejar una especie de "
epitafio digital". Este servicio lo ofrece
Diegle.com y te permite activar un último perfil con todo aquello que quieres que recuerden de ti. Eso incluye la edición de una
peli final con todo aquello que nunca te atreviste a decir en vida. Asimismo, tras el deceso, enviará correos con los contenidos que les indiques a una lista que debes dejarles previamente.
La segunda opción es algo más material. Se trata de
convertir tus restos mortales en un precioso diamante azul. La empresa que hace posible este prodigio es
Algordanza Ibérica. Según su propia
web, Algordanza te permite escoger el tamaño y el corte del diamante y te lo entregan en un estuche especialmente preparado para ti (supongo que para tus herederos, vamos digo yo) Igualmente, Algordanza Ibérica te asegura que el proceso de transformación será único y respetará la esencia del ser convertido. Supongo que lo que harán es incinerarte y comprimir el carbono restante hasta conseguir un diamante con muchas impurezas y, por tanto, único. Si no te has quedado convencido, visita su
canal youtube.

Y si no estás preocupado por tu
rastro digital post mortem, puedes dejar encargado que te abran un obituario en
MydeathSpace. Kung Fu ya lo tiene.

R.I.P.