12 agosto 2011

Rajoy y los neologismos

Muy probablemente Mariano Rajoy Brey será el nuevo presidente del gobierno español. Lo conseguirá sin exponer a la sociedad su programa para el país y, lo que es más grave, sin haber limpiado su partido de corruptos y ultraderechistas. Estos últimos son extremadamente tendentes a inventar o adoptar neologismos que van materializando en el lenguaje sus disparatadas paranoias así como la vulgarización del lenguaje político, llevándolo al navajeo dialéctico, propio de un pensamiento binario que no acepta ni la diversidad ni el matiz: 0 ó 1, no hay más. ¿Quién no ha visto u oído "palabros" como Eurabia, zETAp, giliprogres etc? Dicha tendencia a la eliminación del análisis y la autocrítica se entremezcla peligrosamente con las viejas consignas franquistas, mezcla de lo peor del nacional-catolicismo y el falangismo.

Dentro del primer eje de esa nueva, pero vieja, ultraderecha española tenemos la movilización de toda su fuerza social para lograr el viejo objetivo lefebvriano, abrazado recientemente por el nuevo papado, de arrodillar a los estados soberanos e imponerles la confesionalidad formal o, al menos, de hecho. Hemos tenidos numerosos ejemplos en estos últimos años: manifestaciones contra el aborto, el divorcio, la equiparación de derechos de los homosexuales, exaltaciones masivas del catolicismo en el centro de Madrid y, ahora, la JMJ. Todo ello sin contar con la rapiña que la Iglesia está realizando a cuenta del patrimonio de todos.

Rajoy comiendo pan de mano de Joseph A. Ratzinger

El segundo eje se basa en la imposición de los conceptos fascistas que no suponen protección social. Exaltación de los valores de la patria, búsqueda de enemigos interiores y exteriores en los que materializar el odio y la frustración de la población, racismo, justificación de la violencia cuando sea útil a sus intereses, etc..

Ynestrillas y Alcaraz , amigos peligrosos

La mezcla explosiva de los fanáticos de estos dos ejes unido a un conjunto de políticos corruptos que no han dudado en colaborar o, al menos, tolerar una gigantesca trama de corrupción basada en el trato de favor, la evasión de impuestos y el camuflaje de enormes capitales en paraísos fiscales será el sustento sobre el que el nuevo presidente se va a instalar en el Palacio de la Moncloa para aplicar unas políticas que no ha tenido las agallas de contar pero que, a buen seguro, contentará a los mercados financieros, la iglesia católica y, quién sabe si a la extrema derecha.

Eso sí, qué no se olvide que buena parte de esta horda (que no dudaría en volver a fusilar a los rojos si fuera preciso) tiene un neologismo para definirlo a él: "Mariconplejines" Yo, siendo él, me andaría con ojo.

5 comentarios:

exseminarista ye-ye dijo...

No nos queda nada, yo creo que me voy a Suiza o algo :-P

ricardo dijo...

Vaya preparando la maleta. Eso sí, por la frontera francesa no cruce po si acaso.

eulez dijo...

En otros países también tiene lo suyo, eh? Esto se está viendo ahora muy bien con UK.

Pero eso sí, las ganas de salir corriendo no nos la quita nadie. Pero si nos vamos nosotros ¿quién se queda? ¿ELLOS?

Un cangrejo desde la Luna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Sombrerero Loco dijo...

Completamente de acuerdo en todo... pero lo ke más me cabrea sea que no seamos capaces de pensar todos en votar de una puta vez a OTRO partido... que siempre se van pasando la patata entre PP y PSOE... ninguno es bueno, pero tal vez una ostia como que ganara un 3r partido les haría despertar

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