26 marzo 2009

Viaje a la Isla de Tenerife (1796)

André Pierre Ledru fue un naturalista francés que, cuando viajaba rumbo a las Antillas con el encargo del gobierno republicano de realizar estudios de distinta naturaleza (científicos, sociales, económicos y políticos), tuvo que hacer escala en la Isla de Tenerife en 1796. Debido a los cuatro meses que estuvo aquí, tuvo tiempo de dejarnos un texto en el que describe la isla en todos sus aspectos (naturales, sociales, económicos y culturales) Este texto se recoge en un libro, publicado por Ediciones Idea, altamente recomendable, de lectura amena y, en ocasiones, sorprendente.

Particularmente, me deleité con las descripciones de la agricultura canaria de la época, dedicada al vino de exportación y al abatecimiento interior. Pero también son de destacar las descripciones de las infraestructuras hidráulicas y de la gestión del agua, así como algunas estampas costumbristas que, a mediados del siglo pasado, todavía eran habituales. (como por ejemplo las lavanderas en las fuentes) Ledru nos describe también el uso de los productos silvícolas (madera, brea para iluminación, tutores para la viña. etc.), la ganadería, los caminos, los puertos y los pueblos . Incluso nos habla de las fiestas religiosas, los carnavales y las bellas artes del momento.

Lavanderas en el Valle de Güimar a principios del S. XX (FEDAC)

Un ejemplo de la prosa fluida de Ledru se expone en este magnífico pasaje que habla de las típicas destiladeras que se ven aún hoy en algunas zonas rurales:

"Como esta agua es bastante dura y cruda, los habitantes tienen la costumbre de filtrarla a través de una piedra que es muy común en sus canteras. Es una especie de lava, de color hollín, que oscila entre la densidad de la lava gris y la porosidad de la piedra pómez. Habitualmente en los bordes de estas piedras se colocan pies de culantrillo. Las raíces de esta planta entran en contacto con el agua, contribuyendo a su frescura y limpieza"

Destiladera canaria (Foto obtenida en Soñar es Gratis)

Igualmente, al final del libro se habla de flora y fauna aunque no resulta tan brillante y sorprendente como los capítulos anteriores. No obstante, ésto se subsana en el resto de la colección , Escala en Tenerife, en la que está inscrito el texto, ya que dentro de ella se puede leer , entre otros, a Alexandre von Humboldt, Sabino Berthelot o Richard Francis Burton.

Ya me he hecho con el de Humboldt.


1 comentario:

victoria dijo...

bUÉN TRABAJO AMIGO,TENEMOS LA MISMA DESTILADERA ENCONTRADA EN GOOGLE,JAJAJ,BUÉN BLOG,BESITOS

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