
Hay mucha gente, humo emoción e incertidumbre. Comienza la fiesta. Miro alrededor y no la veo. Hay dos mujeres que se encuentran en el altar de la ceremonia, visten como ella, cantan y bailan imitando su estilo; ella no está.
Y es que sabes mejor que yo que, hasta los huesos, sólo calan los besos que no has dado, los labios del pecado. Porque un concierto sin ti es una embajada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz, ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.
No debería contarlo. Y sin embargo, confieso que toda la noche la pasé perdido en el pañuelo de amargura que empaña, sin mancharla, el recuerdo de tu hermosura. Triste por el dulce desconsuelo que provoca tu ausencia en mis oídos.
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[Nota : Para la realización de esta entrada se ha utilizado versos de Joaquín Sabina]
2 comentarios:
Creo que leí en algún sitio que no iba en la gira porque acababa de dar a luz o estaba a punto. Y sí tiene usted razón, debía haber estado.
Como siempre la culpa de las ELECTRICAS
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