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20 junio 2007

Trátalo con cariño

En 1988, cuando los discos de vinilo dominaban la tierra, cambié un viejo LP de John Lennon (Double Fantasy, 1980) por uno nuevo de George Harrison (Cloud Nine, 1987). No conocía la carrera en solitario de éste último así que me arriesgué a realizar la permuta.
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Cuando lo pinché en el pick up del salón de casa, me quedé hechizado por el embrujo de uno de los más maravillosos discos del pop mundial. Se trata de una obra limpia, sin artificios, en la que un grupo de amigos tocaban instrumentos de verdad (estamos en plena era de los sintetizadores) para dar color a unas composiciones cristalinas del, siempre maravilloso, ex beatle más regular.
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Todas las canciones del disco valen la pena (eran todos single en potencias) pero entre mis preferidas estan "Fish on the sand", "When we were fab" (en relación a los tiempos de los Beatles) y la propia "Cloud 9" (supongo que el título es un homenaje al disco del mismo nombre de los Temptations.
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Los músicos que participaron en esta delicada obra maestra del pop son, ni más ni menos que:
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George Harrison – Voz, "slide guitars", teclados
Jeff Lynne (ELO)– Guitarra eléctica, bajo, voz y teclados
Eric Clapton – Guitarra eléctrica
Elton John – Piano
Gary Wright – Piano
Ringo Starr – batería en "When We Was Fab"
Jim Keltner – Batería
Ray Cooper – Percusión, batería
Jim Horn – Saxos
Bobby Kok – chelo
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Pero es que además, Harrison, con el objeto de grabar canciones adicionales (caras B) para el lanzamiento de singles del disco en Europa, reunió a un grupito de amiguitos en un estudio de Dylan en Malibú. Ahí grabaron "Handle with Care" que, en lugar de desperdiciarse como cara b de un sencillo, fue a parar al primer disco de un grupo legendario, excepcional y efímero: Los Traveling Wilburys, formado, bajo psudónimo, por todos los que pasaron por ese estudio para grabar la mencionada canción. La formación original fue:
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* Nelson Wilbury - George Harrison
* Otis Wilbury - Jeff Lynne
* Lefty Wilbury - Roy Orbison
* Charlie T. Jnr. - Tom Petty
* Lucky Wilbury - Bob Dylan
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Pues bien, escuché la semana pasada que, después de 15 años sin que se reeditara nada de ellos, se ha publicado un estuche con los dos LPs del grupo y un DVD con material inédito.AGOTADO. Lo he mandado a pedir, así que hasta que me llegué, me conformaré con el "youtube":
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Si les quedan ganas, leed esto y exploren más en el "youtube"

21 agosto 2007

Los genios también copian

No puedo negar que uno de mis músicos preferidos es George Harrison. Me agradan sus composiciones, su voz y el sonido de su guitarra. Me parece que su aportación a los Beatles es decisiva, que su carrera en solitario es una maravilla y que los Travelling Wilburys fueron un invento genial. Pero todo el mundo, sí incluso el bueno de George, tiene un muerto en el armario (o un cuñado) Pues bien, una de las canciones más famosas de Harrison fue "My Sweet Lord" incluida en All Things Must Pass, disco triple editado en 1970 con todas las composiciones que no alcanzaron a ser incorporadas en los discos de The Beatles. La canción es un himno a dios (todos los dioses, incluso el FSM) y una oda al buen rollito. La verdad es que a mi me gusta:


Pero, como por aquella época la radio ya existía, la escuchó un directivo de la discográfica Bright Tunes. Este tipo pensó que la melodía le sonaba... y cayó en la cuenta: ¡Las Chiffons!:


Total, que la Bright Tunes, le interpuso a George una demanda como un día de fiesta, y tras la celebración del juicio, el tribunal le condenó por plagio inconsciente de "He´s so fine" debido a las grandes similitudes de la melodía de ambas canciones (aunque según él, en todo caso, se había inspirado en "Oh Happy Day"):


Suponemos que el juicio supuso un importante trauma para un músico acostumbrado al éxito y el reconocimiento pero, George, un tipo que fue capaz de financiar "La Vida de Brian", no sólo se repuso del golpe sino que además, se supo reir de la situación como se demuestra en esta canción del Lp Thirty Three & 1/3 (1976) :


Al final, Harrison acabó haciéndose con los derechos de He´s so fine o, lo que parece ser lo mismo, de My Sweet Lord. Pero el susto y el dinero que le costó la broma, no se lo quita ni Doraemon Azulito

10 febrero 2012

Del amor a la música

Hay personas que se hacen famosas por se las inspiradoras de obras de arte intemporales. Así, Pattie Boyd siempre ha presumido de ser la musa inspiradora de dos de las canciones de amor más importantes de la música rock: Layla de Dereck and the Dominos y Something de The Beatles. Sobre la primera no cabe duda; sobre la segunda George Harrison, quién sabe si por despecho, siempre lo ha negado. Y es que si uno de tus mejores amigos, Eric Clapton, te levanta la esposa, lo normal es negar que le habías escrito algo tan bello. No obstante, cabe aclarar que Pattie y George se casaron en 1966 y se divorciaron en 1974. Un año antes, esta le había puesto los cuernos con con Ronnie Wood. No es hasta 1979 cuando Eric Clapton se casó con Boyd, es decir, cinco años después de que se divorciara de su amigo.

Años más tarde Harrison se casó con Olivia Trinidad Arias, una modelo de origen mejicano con la que estuvo hasta que finalmente murió en 2001. Con ella, alcanzó la estabilidad y tuvo su único hijo y a ella le dedicó alguna de las canciones de amor escritas a lo largo de su carrera en solitario. De su magnífico álbum Thirty Three & 1/3, le dedicó una de las canciones más serenas y melódicas que jamás escribió Harrison, con una belleza que recae en una guitarra que luce brillante para tejer una auténtica declaración de amor a su Beatiful girl:




14 abril 2009

El extraño caso Spector (Muros, tejados, venganzas y un asesinato)


Ayer pasó desapercibida la noticia de que Phil Spector fue declarado culpable por disparar contra una actriz, que acababa de conocer en un club, en un acceso de ira tras una larga noche de borrachera. Sin embargo, el relato retrotrajo mi mente al final de la década de los sesenta cuando The Beatles atravesaban una etapa de tanta creatividad como tensión interna.

El nombre de Phil Spector, desde mi punto de vista, estará siempre ligado al disco Let it Be (1970) ya que, hasta entonces, la producción musical de The Beatles había estado a cargo de George Martin. Lo cierto es que, Let it Be, fue un proyecto fallido de Paul McCartney. Quiso que fuera una especie de programa musical en el que se mostrara en vivo el proceso creativo de un disco de la banda, escenificando el método empleado en el sublime The White Album. Finalmente, quedó en un simple documental realizado por Michael Lindsay-Hogg. Pero ésta no fue la única frustración que produjo el proyecto a Paul ya que, por imposición de John Lennon y George Harrison, tuvo que aceptar el cambio de productor musical. Este cambio trajo a la banda el famoso "muro musical" consistente en grabar numerosas pistas de acompañamiento, normalmente con muchos coros y cuerdas, superponiéndolas hasta crear un sonido compacto y algo apabullante (escuchen The long and winding road, lo entenderán perfectamente) De esta manera, el sonido crudo que buscaba Paul se frustró totalmente. De hecho, en 2003 se vengó produciendo el Let it Be....Naked, eliminando todas las pistas Spector, retirando 2 canciones del álbum y remasterizando el sonido.

Tras las disolución de The Beatles (1970), Spector continuó produciendo discos de Lennon (entre ellos Imagine o Rock´nRoll) y Harrison (como, por ejemplo, el maravilloso All things must pass) lo que le aportó la fama necesaria para producir a otros grandes como Leonard Cohen o Ramones. Por supuesto, MacCartney se olvidó de él completamente.

Dentro de sus trabajos anteriores destaca River deep Montain High the Ike y Tina Turner, algunos álbumes de The Ronnettes y una mediocre carrera como músico. Por ello, su gran punto de inflexión fue aquel desdichado Let it Be que, por lo menos, nos dejó las imágenes del famoso Roof Concert del que se cumplen 40 años.



Nota: La Foto del inicio pertenece al cuadernillo central del CD "Let it be ... Naked" e ilustra uno de los momentos de la actuación final de The Beatles (The Roof Concert, 1969)

09 noviembre 2010

Los discos de la década (I)

Faltan pocas semanas para que termine la primera década de este nuestro siglo XXI. A partir de ahora, por prensa, radio, televisión e internet, empezarán a aparecer los típicos resúmenes de los acontecimientos más destacados de la misma. Y como este blog quiere adelantarse a todo el mundo, antes de que El Corte Inglés decrete las navidades, comenzamos una serie de entradas con los mejores trabajos discográficos de la década. Como todo este tipo de tonterías, se trata de una clasificación subjetiva, basada en mis gustos y en mi experiencia (de los últimos 10 años) Y si eso les sirve para conocer buena música, mejor. Aquí van, rigurosamente desordenados, los primeros de la lista:

Como es obvio para cualquier lector habitual de Aburrimiento 2.0, el primer LP en aparecer es "Brainwashed" (2002), obra póstuma de George Harrison. Éste, conociendo que un cáncer de pulmón estaba devorando su vida a gran velocidad, trabajó con intensidad en su último proyecto musical, dejando prácticamente todas las pistas grabadas así como las instrucciones necesarias para la producción final. El resultado es una obra limpia, brillante y profunda. Un canto a la vida y un testamento vital y espiritual imprescindible para los amantes de su música. La última gran obra "beat" de la historia (de MCcartney no se le espera desde hace mucho tiempo). En el LP, destacan los medios tiempos, las guitarras y la voz de Harrison, más clara que nunca.

Aunque no hace mucho que conozco a Wilco, ha sido suficiente para incluir dos de sus trabajos en esta extraña lista. El primero de ellos es "Yankee Hotel Foxtort" (2002), una obra rompedora que consolida a la banda como una de las más innovadoras procedentes de las filas del country contemporáneo. De esta manera, en el álbum se alternan los instrumentos tradicionales del country (guitarras acústicas, bajo, piano, violín, etc...) con elementos vanguardistas propios de las bandas alternativas (sintetizadores, samples, pedal steel) dando lugar un conjunto de grandes contrastes sonoros (claras melodías frente a ruidos y distorsiones, tradición frente a vanguardia, serenidad frente a tormento) que sólo pueden funcionar cuando son mezclados por unos pocos elegidos. Y no lo duden, ellos lo son.

El tercer disco a destacar es "At my age" (2007) de Nik Lowe del que también se ha hablado anteriormente en este blog. El álbum es una auténtica delicia para los oídos ya que destila una calidad musical propia de la madurez artística del que lleva muchos años en este oficio. En él se mezclan sonidos de distintos géneros con una naturalidad que pocos serían capaces de firmar: rock, country, pop, soul etc... todos ellos reducidos a su esencia más básica para ser presentados de forma intimista y elegante. Bocado de cardenal para una tarde de otoño.


07 marzo 2011

Hijos sutiles

Los hijos de los cantantes de éxito suelen estar expuestos a la tentación de lanzarse al mundo de la música siguiendo la estela abierta por sus progenitores. El resultado, muchas veces, es bastante discutible y, por tanto, la acogida del público puede ser fría.

En algunos casos la utilización de la "marca apellido" se hace descaradamente, como es el caso del clan de los Flores o de los hijos de John Lennon (Julian y Sean) otras veces es más discreta y, las menos, bastante sutil. Este último es el caso de Jakob Dylan y Dhani Harrison.

El primero es el hijo de Bod Dylan así como fundador de The Wallflowers, un grupo californiano de rock alternativo en cuyo marketing aparentan ocultar la condición de Jakob de "hijo de". No obstante, en cualquier crónica escrita en los medios, no puede faltar dicha referencia. Así, como si fuera un secreto puesto al descubierto por el periodista de turno. Un hallazgo que hay que compartir.

Musicalmente, la banda no es gran cosa. No es mala pero no es buena. No es rock y tampoco es pop. Algunas canciones resultan engañosamente efectistas y otras son definitivamente aburridas (y pretenciosas)

La mejor manera de conocer su música es a través de su recopilatorio (Collected 1996-2005) publicado en 2009. En él se encuentran dos de sus grandes éxitos: One Headlight y 6th Avenue Heartache. Así, de indie por la vida, va Jakob :



Por su parte, Dhani Harrison, llegó al mundo de la música de la mano de su padre. Así, ya aparece, bajo el seudónimo de Ayrton Wilbury en algún tema de los Travelling Wilburys.

Asimismo, tras la muerte de su padre, se encargó junto con Jeff Lyne de terminar los arreglos y la producción de su disco póstumo, Brainwashed. Por último, se encargó del concierto homenaje "Concert for George" y de la redición de algunos de sus discos.


Una vez terminada la labor de homenajes, y tras realizar diversas colaboraciones entre las que se encuentra una con Jakob, Dhani formó Thenewno2, un grupo en el que trata de alejarse del estilo de su padre para adentranse en una esfera más electrónica, combinando efectos de estudio, ritmos programados y guitarras eléctricas (la mayor influencia de su padre que se puede apreciar) Igualmente, cabe destacar que, a veces, la voz de Dhani adquiere tonalidades que la confunden con la de George lo que, unido a su gran parecido físico, puede resultar desconcertante.


Particularmente, si escucho una canción suelta del grupo me suele resultar agradable a los sentidos. No obstante, atreverse con un disco completo es otra cosa. Aquí le pongo uno de sus mayores éxitos:



Por último, el más independiente de los hijos de hoy es Albert Hammond Jr, hijo del famoso compositor de "Nunca llueve al sur de california", Albert Hammond. Así, el menor de los Hammond es miembro fundador de uno de los grupos independientes más importantes de su país: The Strokes. De hecho, su álbum Is this it (2001) aparece en todas las listas de mejores discos de la primera década de este siglo.


The Strokes tienen un estilo directo, crudo y sin contemplaciones que nos devuelve el sonido del rock de garaje de los años 70. En su música se saborea las influencias de grupos como Iggy Pop, The Stooges, Lou Reed o de The Velvet Undregroud. De todo menos de Albert Hammond senior. Claro que, al contrario que en los casos anteriores, Albert no es ese líder que se esconde bajo una marca para disimular su nombre, es un miembro más de una banda en la que todos aportan su bagaje cultural para ponerlo en común. Les dejo con uno de los éxitos de Is this it, Barely Legal:

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